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domingo, 21 de abril de 2013

La cocina de Fusión y Vanguardia encuentra su hogar en Chinchón


Gracias a iniciativas como Catering Chinchón, esta singular ciudad del sur de Madrid no solo será referente de gastronomía castellana sino también de cocina molecular Chinchón Ochenta, referente en bares de copas de Chinchón, ha sido testigo el pasado 18 de abril del resultado que se puede conseguir al combinar ingredientes ‘de toda la vida’ con la nuevas técnicas de la cocina de vanguardia. De la mano de Catering Chinchón y de su Responsable, Miguel Fernández, lo que antes era un simple plato de queso o una morcilla ahora es una galleta Oreo que mezcla ambos productos con un resultado apetitoso tanto para el estómago como para los ojos. Creaciones únicas ‘de autor’ que pueden ser degustadas en cualquier punto de España.
 
Con la presencia de afamados chefs como Juan Pablo Felipe apadrinando el evento se ha presentado la nueva carta de Catering Chinchón, un concepto novedoso para la ciudad, que combina los productos que han hecho famosa a la gastronomía de este singular enclave del sur de la Comunidad de Madrid con las últimas tendencias en cocina.

Miguel Fernández, la alcaldesa de Chinchón, Luisa María Fernández Fernández, y el chef y padrino del acto, Juan Pablo Felipe
 Una nueva forma de degustar platos tan castellanos como las migas, el tronco de jabalí o la morcilla en pequeños bocados que no por ello dejan de saciar a los paladares y estómagos más exigentes. Creaciones que suenan a poesía tales como Papel de violeta sobre una royal de boletus; Cerezas en almíbar de foie de pato; Flor de hibiscus rellena de crema de queso; o Carabinero con corteza de cerdo en chupito de cabracho son algunos ejemplos que adornan la carta recién estrenada de Catering Chinchón.

Pero entre todos estos nombres sugerentes también se encuentran otros que no podían faltar en cualquier carta gastronómica castellana. Platos contundentes del ideario culinario cotidiano que se presentan como combinaciones de ingredientes sorprendentes y originales tales como Medallón de solomillo de buey encaminado en el bosque; Tronco de jabalí al cazador con lascas de trufa; Escobas de queso barriendo sobrasada y ajetes; Panceta de Domingo sobre yuca y virutas de tomate seco u Oreos de Morcilla y queso.
 
Un proyecto gastronómico encabezado por Miguel Fernández y todo su equipo que, con más de 25 años de experiencia, se ha propuesto dar ‘una vuelta de tuerca’ a los productos autóctonos de Chinchón, y Castilla en general. Sin olvidar pescados, mariscos y cualquier ingrediente que haga de sus platos una experiencia nueva tanto para el visitante como para los vecinos de la zona, Catering Chinchón también se presenta como la oportunidad ideal de probar las nuevas técnicas fusión de la cocina desde cualquier punto de España.

 

Sobre Chinchón


El municipio de Chinchón, situado a 47 kilómetros de la capital, ofrece un amplio término lleno de contrastes y atractivos turísticos tales como la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, el Teatro Lope de Vega o la joya de la comarca, la Plaza Mayor, declarada la cuarta maravilla material de la Comunidad. Excelsa gastronomía, vinos y alcoholes reconocidos, así como festividades de gran colorido como La Pasión de Chinchón, declarada de Interés Turístico Nacional, completan la oferta turística de esta villa de singular belleza. www.ciudad-chinchon.com

miércoles, 20 de marzo de 2013

LA POSADA DE "EL CHAFLÁN". EL HOSPEDAJE DEL SIGLO XXI



Por fin Juan Pablo Felipe ha vuelto a abrir las puertas de El Chaflán! Esta vez se trata de La Posada de El Chaflán, un sitio sorprendente y totalmente ajeno al resto de las opciones de Madrid.

Juan Pablo Felipe presenta un nuevo concepto de establecimiento hostelero, adaptado a los nuevos tiempos y demandas del público, con 47 habitaciones de diseño underground, restaurante a la carta, bar de tapas y zona lounge

Humanismo, funcionalidad y gastronomía son los tres pilares sobre los que se sustenta este rompedor espacio, ubicado en el antiguo hotel Aristos del chef madrileño



Habitaciones funcionales, un servicio basado en la cercanía y una cocina de producto adaptada a las diferentes franjas horarias y apetencias del comensal, definen el nuevo proyecto de Juan Pablo Felipe. Un cocinero en espíritu y empresario hotelero en funciones que ha sabido, una vez más, adaptarse y adelantarse a las tendencias que demanda la sociedad. De la misma manera que hiciera hace ya 20 años con la apertura de El Chaflán, el restaurante de vanguardia en el que llegó a ostentar una estrella Michelin, rompe ahora moldes con La Posada de El Chaflán. Y lo hace en un tono mucho más desenfadado, sincero y trasgresor, con una propuesta económica, sostenible y original, al más puro estilo de los hostels que triunfan en Londres, Berlín o Nueva York.


Tras casi un año de obras, el establecimiento que fuera sede del hotel Aristos y del restaurante El Chaflán, ambos dirigidos por Juan Pablo Felipe, reabre sus puertas con una estética y filosofía conceptual totalmente renovadas. Del diseño de este nuevo espacio, concebido como una “casa de huéspedes del siglo XXI”, se han ocupado los arquitectos Jesús Manzanares y Rafael Benítez, quienes han incorporado algunos de los movimientos estéticos más punteros de los años 70 en Inglaterra, los 80 en Francia y los 90 en Alemania y referencias artísticas a sus autores más representativos para lograr una atmósfera tan acogedora como inusual.

El espacio impresiona desde la propia entrada, franqueada por unos imponentes cilindros de madera multicolor (podemos verlos en la primera fotografía), inspirados en la obra móvil del artista conceptual André Cadere. Tras la recepción, donde ya se respira ese trato “humanista” de un equipo que mima, atiende y se desvive como el mejor anfitrión, vuelve a sorprender el tiro de las escaleras, cubierto con  coloridos brochazos, en referencia al arte callejero del pintor berlinés Frank Akermann.

EL JUSTO ALOJAMIENTO

Colores y luces fluorescentes, en homenaje al trabajo con tubos de neón del neoyorquino Dan Flavin, y materiales urbanos, como cristal, maderas recicladas, ladrillo visto y hormigón, visten 47 habitaciones bien resueltas y equipadas con lo justo y necesario para el viajero más cosmopolita. Las estancias que se dividen en cuatro categorías: individuales, dobles, doble superior y Magnun, estas últimas con terraza. De su decoración, austera y funcional, destacan los vinilos de Cristina Calvo, basados en fotografías artísticas y evocadoras de algunas de las recetas más míticas de Juan Pablo Felipe, incluyendo curiosidades, reflexiones y, a veces, hasta poemas del chef en torno a ellas: el atún con una corona (literal) de laurel, el pulpo reptando por un pared, o peces plantados en macetas en alegoría a las sardinas a la jardinera son algunos de los platos retratados, que ofrecen un diálogo gastronómico con el huésped del hotel.

Y es que La Posada de El Chaflán es sobretodo un espacio culinario abierto al público madrileño, en el que volver a disfrutar de la mejor cocina de Juan Pablo Felipe: sus productos fetiche, como el atún de Almadraba o los pescados, y sus paltos más brillantes como el risotto o la primera versión del cochinillo, todo ello en un formato actualizado y adaptado a los nuevos hábitos de consumo.

LA COCINA DE JUAN PABLO PARA PROBAR Y COMPARTIR

La planta calle del establecimiento alberga un restaurante con zona lounge y un bar de tapas con mesas altas y una barra cubierta de troncos de madera auténticos, en alegoría al Land Art o arte medio-ambiental de Robert Smithson. Aquí se puede picar a base de paninos, como el de Torta del Casar y trufa, el de jamón ibérico con pimientos o el de anguila ahumada con mascarpone, sándwiches y tapas frías y calientes como cebiche de pulpo, coca de atún, ensaladilla rusa “technicolor”, tortillitas de camarones o bravas “al cubo”.


La sala del restaurante se presenta con frescura y viveza manteniendo algunos de los elementos más representativos de El Chaflán, como el lucernario acristalado del techo, el olivo o la imponente cocina vista, pero pincelado de alegres colores y juegos de volúmenes como el césped amarillo que cubre el suelo a modo de moqueta, todo ello inspirado en la teatralidad y puesta en escena de objetos cotidianos descontextualizados del artista francés Philippe Parreno. En ella vuelve a verse además la influencia de Smithson: un letrero luminoso de hotel de carretera, símbolo del famoso Hotel Palenque, en México, que llamó la atención del artista en su más conocido trabajo fotográfico.


La oferta del restaurante se plasma en una dinámica carta en la que todos los platos pueden pedirse por raciones o medias raciones permitiendo probar, compartir al centro y comer contundente y casero desde solo 15 €. Tartar de atún rojo, espárragos blancos fritos con mahonesa tibia, alcachofas con presa ibérica o ensalada campera de primavera son algunos de los platos perfectos para empezar. Como principales destacan el risotto de hongos y el arroz de bogavante, y en los segundos la corvina en bullabesa de mejillones, los chipirones de potera a la brasa, el atún rojo a los tomates, las costillas de buey Wagyu, la hamburguesa de toro o el cochinillo en su jugo con puré de limón. En los postres no faltan tampoco clásicos de El Chaflán como los quesos de España en formas o el Vulcano de choco y limón.

La Posada del El Chaflán se completa con una zona lounge con sofás y mesas bajas para tomar una copa antes o después de comer y cenar y con una terraza de verano inspirada en el jardín propio de un hogar, con vegetación y muy coqueta. En definitiva, un multiespacio enfocado a recibir y agasajar al cliente actual

Dirección: Avda. Pío XII, 34.
Teléfono: 91 345 04 50 – 91 350 61 93
Precio habitaciones: desde 68 €.
Precio restaurante: desde 15 €.