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martes, 17 de octubre de 2017

LA VERDAD HISTÓRICA FRENTE A LAS FALSEDADES DE LA 'LEYENDA NEGRA' ANTIESPAÑOLA España no cometió ningún genocidio en América: lo que hizo fue poner fin a uno


Uno de los mitos históricos que con más insistencia repiten algunos, en especial la extrema izquierda, es la supuesta existencia de un “genocidio” perpetrado por España en América.
Contando Estrelas

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La definición de genocidio de la Corte Penal Internacional
Ciertamente, la conquista y evangelización de América tuvo sus luces y sus sombras, pero la realidad histórica dista mucho de la famosa “leyenda negra” creada por británicos y holandeses y hoy promovida por ultraizquierdistas. Los hechos históricos dejan claro que no se puede hablar, ni remotamente, de un genocidio español en América, y cuando digo “genocidio” me refiero a la definición del mismo que hacen el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional en su Art. 6:
A los efectos del presente Estatuto, se entenderá por “genocidio” cualquiera de los actos mencionados a continuación, perpetrados con la intención de destruir total o parcialmente a un grupo nacional, étnico, racial o religioso como tal:
a) Matanza de miembros del grupo;
b) Lesión grave a la integridad física o mental de los miembros del grupo;
c) Sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial;
d) Medidas destinadas a impedir nacimientos en el seno del grupo;
e) Traslado por la fuerza de niños del grupo a otro grupo.

Las leyes españolas protegiendo a los indígenas
La ultraizquierda sostiene hoy que España se propuso aniquilar a los indios, una afirmación absurda. Recordemos que en 1512, ante las primeras noticias de maltratos a los indios, el Rey Fernando II firmó las Leyes de Burgos que consideraban “hombres libres” a los indios y la obligación de pagarles un salario justo por su trabajo. En 1542 el Emperador Carlos V dictó las Leyes Nuevas, que prohibían expresamente someter a los indios a esclavitud y a trabajos forzosos. A esto hay que añadir que entre la población española y los indios hubo un gran mestizaje, incluso entre los nobles. Por el contrario, en la Norteamérica británica el mestizaje entre colonos e indios fue casi inexistente, y a los indígenas se les arrebataron sus tierras y se les confinó en reservas, cosa que no ocurrió en la América española.
España fundó en América 23 universidades abiertas a los indígenas
La labor educativa de España en el Nuevo Mundo fue notable. En 1533 los españoles fundaron el Colegio de la Santa Cruz en Tlatelolco, en Nueva España (actual México), que fue la primera institución de educación superior de toda América, y en 1538 se fundó la primera universidad de América, en Santo Domingo. Tengamos en cuenta que hay países europeos que tardaron más tiempo en tener universidades. Y eso fue solo el comienzo. España fundó 23 universidades en América, abiertas a personas de todas las razas. Por el contrario, en la Norteamérica británica no hubo ningún centro de enseñanza superior hasta el Harvard College en 1636 (para entonces la América hispana ya contaba con 13 universidades), convertido en universidad en 1780 y en el que no pudieron cursar estudios alumnos no blancos hasta bien entrado el siglo XIX. Portugal fundó la primera universidad de Brasil en 1808.
Dos lenguas indígenas que alcanzaron su máxima expansión bajo el Imperio español
Otro aspecto a destacar es el lingüístico. Aunque la Corona recomendó educar a los indios en español para facilitar el entendimiento con ellos, dada la multitud de lenguas amerindias que había, la labor misionera y educativa de España en América se tradujo en la conservación de lenguas precolombinas. En 1580 el Rey Felipe II ordenó la creación de cátedras para lenguas indígenas en las universidades de Lima y México y en las ciudades con Real Audiencia. Dos lenguas surgidas en el siglo V D.C., el náhuatl, idioma del Imperio azteca, y el quechua, idioma del Imperio inca, alcanzaron de hecho su mayor expansión durante el Imperio español, gracias a los misioneros. Hay que tener en cuenta, además, que en las universidades de la América española se impartían el latín muchas de las asignaturas, además de enseñarse otras lenguas. Obviamente, el español acabó siendo el idioma más hablado por ser la lengua vehicular del Imperio y porque las lenguas precolombinas acabaron transcribiéndose con el alfabeto español. Hoy Hispanoamérica tiene una lengua común en la que se entienden entre sí más de 400 millones de personas, pero a la vez se han conservado lenguas precolombinas. Hay que tener en cuenta que le primera imprenta de la América española se instaló en México en 1535. Ya desde el siglo XVI se imprimieron diversas obras en lenguas indígenas (náhuatl, quechua, aymara, puquina…), que figuran entre los textos más antiguos en esas lenguas.
Las epidemias y el desastre demográfico de Hispanoamérica
Los datos que acabo de exponer echan por tierra la tesis de que España se propuso la aniquilación de los indios precolombinos. Por supuesto, sí que hubo muertes. Los españoles combatieron contra algunos pueblos indígenas, como el Imperio azteca, contando como aliados con otros indígenas, como los totonacas y los tlaxcaltecas, enemigos de los aztecas y que siempre mantuvieron una buena relación con los conquistadores. Gracias a esas alianzas con pueblos indígenas los españoles, muy inferiores en número (en 1700 no eran más de 250.000 en toda la América española), lograron dominar un territorio enorme en mucho menos tiempo del que le llevó a los británicos controlar Norteamérica en 200 años con mucha más gente. No obstante, las plagas provocaron un desastre demográfico en la América española, causando el 95% de las muertes de ese periodo. No fue, de ninguna forma, un hecho provocado por los conquistadores, que a menudo se vieron sorprendidos por la enorme mortandad de los indígenas a causa de las enfermedades traídas por los españoles. Esa mortandad se debió a que el sistema inmune de los indígenas estaba más indefenso frente a ciertas enfermedades (viruela, gripe, sarampión, la peste bubónica, la difteria, el tifus o la escarlatina) que ya había asolado Europa siglos atrás, haciendo relativamente inmune a su población. El aislamiento geográfico de los indios provocó que se viesen diezmados por enfermedades sin efectos letales para los europeos.

Torre de calaveras en Tenochtitlán, con los restos de hombres, mujeres y niños víctimas de los sacrificios humanos en el Imperio azteca
Salen a la luz las pruebas del genocidio perpetrado por los aztecas
Algunos intentan presentar esto como un “genocidio”, y lo hacen tergiversando por completo la definición del mismo y hasta culpando a Dios de haberlo cometido. Muestra de ello es un artículo publicado por la revista ultraizquierdista argentina Página 12 en 2010, afirmando que esas enfermedades fueron “un dardo envenenado asociado a la cruz y la espada. Una ayudita que el pequeño dios europeo, insigne en su maldad, les daba a sus sicarios. Presentar esas plagas como obra de un “dios europeo” que quería ayudar a los españoles a exterminar a los indios es un ejemplo claro de fanatismo ideológico llevado a los extremos más ridículos. En esos mismos círculos se echa de menos una visión más crítica sobre lo que hacían ciertos pueblos amerindios. Hace unos meses fueron descubiertas una torre de cráneos en Tenochtitlán, un monstruoso monumento azteca del que ya dio testimonio Andrés de Tapia, acompañante de Hernán Cortés, en 1521. Muchos tacharon aquel testimonio como una mentira para justificar la lucha de los conquistadores  contra los aztecas, pero al final la arqueología ha demostrado que era cierto.


Hasta 100.000 sacrificios humanos al año en el Imperio azteca
En una carta fechada en 1524, Fray Juan de Zumarraga, primer Obispo de México, señalaba que en Tenochtitlán sacrificaban a sus ídolos a más de 20.000 personas cada año y a más de 72.000 en todo el Imperio azteca, entre ellos 20.000 niños. El historiador mexicano Mariano Cuevas (1879-1949) cifró esos sacrificios en 20.000 anuales en Tenochtitlán, y señaló que “nos quedamos cortos” si ciframos en 100.000 sacrificios anuales los perpetrados en todo el Anáhuac, nombre dado por los aztecas al territorio que ocupada su imperio. Así mismo, en el primer volumen de su “Historia de la iglesia en Mexico”, Cuevas señalaba: “En las vigas y gradas de Mixcoatl, edificio del templo mayor de México, contaron Andrés de Tapia y Gonzalo de Umbría 136.000 calaveras de indios sacrificados.” En la misma obra señala que “los méxicas y vecinos aliados vivían en continuas guerras con otros pueblos guerreros, guerras que tenían por exclusivo objeto el cautivar el mayor número posible de sus contrarios para después sacrificarlos.”

En su película “Apocalypto” (2006), Mel Gibson escenificó los sacrificios humanos en el Imperio maya
Unas monstruosas prácticas que también hacían otros pueblos precolombinos
Mariano Cuevas señala que los aztecas mezclaban los sacrificios humanos de cautivos y esclavos con las prácticas de canibalismo con los cadáveres de los asesinados, después de extraerles el corazón y decapitarles. Era una auténtica orgía de sangre. El historiador mexicano relata la narración de un sacrificio hecho en 1487 -décadas antes de la conquista de México por los españoles- en un manuscrito azteca, que relata una ceremonia pagana en la que durante cuatro días, “desde la mañana hasta la puesta del sol”, fueron sacrificados “ochenta mil y cuatro cientos hombres de diversas provincias y ciudades”. Cuevas explica que los aztecas no eran los únicos que cometían estas horrendas prácticas. Entre los pueblos amerindios que también hacían sacrificios humanos cita a los tarascos, los mayas, los zapotecas y los matlacingas. Hoy sabemos, por los estudios arqueológicos, que también cometían estas monstruosidades los incas, los olmecas, los teotihuacanos, los toltecas, los totonacas, los mochicas y los muiscas.
En 1521 los españoles pusieron fin a esas prácticas genocidas, asociadas a las religiones paganas precolombinas. La evangelización de América hizo que los indios asumiesen una nueva forma de pensar en la que todos los hombres eran hijos de Dios y por tanto hermanos. Sin embargo, hoy la ultraizquierda y ciertos movimientos indigenistas asociados a ella intentan blanquear a los autores de esas monstruosidades, tapando esos sacrificios humanos y presentando a sus perpetradores como heroicos miembros de una resistencia contra el imperialismo español y contra la Iglesia Católica. Una propaganda basada en una burda falsificación de la historia.
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domingo, 7 de abril de 2013

Cotilleos culinarios... o mejor aún "Bocados con historia"


Bocados con historia

¿Cuál era el plato favorito de Napoleón Bonaparte? ¿Qué manjar hacía que Salvador Dalí se “chupara los dedos”? El periodista Miguel Ángel Almodóvar recoge más de cincuenta recetas, en formato de fichas, con los platos preferidos de personajes famosos de todos los tiempos pertenecientes al mundo de la política, el cine, las artes: la sopa de tomate que Warhol preparaba especialmente para Marilyn, o las salsas de Sofía Loren como flujo de amor hacia su 'nonna'. El lector también descubrirá cuál era el condumio habitual de la juventud de Jesucristo, el plato que Napoleón convirtió en mítico icono de buena estrella…

Estas recetas de cocina son de Historia con mayúscula y de historia con la fascinante minúscula de la cotidianidad, de cultura, de anécdotas, y, sobre todo, de amor, porque no hay amor más sincero y duradero que el amor a la comida.

50 fichas



Esta obra, que se presenta en formato de fichas (para disponer en un atril, en la cocina, por ejemplo) habla de curiosas y sorprendentes relaciones entre los personajes y yantares (palabra que le gusta mucho a Miguel Ángel...) convirtiendo las recetas en bocados con historia, texturas y aromas de cultura, de ingenio, de sorpresa y de aliento vital profundo. Con recetas de Salvador Allende, Simón Bolívar, Giacomo Casanova, Sigmund Freud, Groucho Marx, Marilyn Monroe... De muchos monarcas como Enrique VIII, Felipe III, Isabel II, Luis XIV... Otros personajes como Asterix y Obélix, Scherlock Holmes, James Bond... y hasta de Alonso Quijano, Don Quijote. ¡Una obra de lo más original! Para curiosear, cocinar, regalar... y disfrutar.


En www.adorococinar.com asistimos a la presentación a los medios de esta obra, el pasado 7 de febrero. La invitación incluía una pregunta: ¿cuál era el plato favorito del dramaturgo Lope de Vega? La Editorial Edaf nos invitaba a concer la respuesta correcta y a descubrir cuales eran las recetas favoritas de muchos otros personajes históricos, de la mano del propio Miguel Ángel Almodóvar, acompañado por Irma Soriano. ¿Dónde? En la casa del propio dramaturgo: Casa Museo Lope de Vega (C/Cervantes, 11, Madrid). En la fotografía, Miguel Ángel Almodóvar, Adoración Rodríguez, dirctora de www.adorococinar.com,  e Irma Soriano, tras finalizar la presentación.

A modo de colofón, degustamos unos sabrosos torreznos como los que Lope acostumbraba a desayunar, posiblemente regados con aguardiente, según decía Miguel Ángel Almodóvar, y que nosotros acompañamos con los vinos Viña Mocén y Viña Cobranza, D.O.Rueda, por cortesía de las Bodegas Mocen. Además pudimos ver el jardín de Lope de Vega y su huerto, su pozo, sus frutales... Si te interesea esta casa-museo la puedes visitar, concertando cita por teléfono.

Datos:

  • Bocados con historia
  • Editorial Edaf. Colección Humanidades. Crónicas de la Historia.
  • ISBN: 978-84-414-3219-2.
  • Precio: 20 €.

jueves, 27 de diciembre de 2012

Homenaje al general Juan Prim asesinado un 27de diciembre hace 142 años



La muerte del general Prim es todo un enigma… a pesar de que cada vez estemos más cerca de descubrir lo que ocurrió. Se nos ha dicho que falleció a consecuencia de los disparos que recibió un 27 de diciembre, hace 142 años, tres días después del suceso. Recientes investigaciones, tras exhumar su cadáver y ser analizado por investigadores y expertos, señalan que no, que esa fue sólo la versión oficial de lo sucedido, porque en realidad murió el mismo día del atentado.

Juan Prim y Prats (Reus, 12 de diciembre de 1814 – Madrid, 27 de diciembre de 1870), conde de Reus, marqués de los Castillejos y vizconde del Bruch, fue un militar y político español del siglo XIX que llegó a ser Presidente del Consejo de Ministros de España. El más alto cargo político. Lo curioso del asunto es que no murió por una septicemia, infección generalizada a consecuencia de los disparos, sino que murió muy probablemente por estrangulamiento, con algo que bien podría ser un cinturón, al llegar a su casa. Las marcas que se han podido analizar en su cuello, tras estudiar su cadaver lo demuestran.

No hay duda, la historia real del suceso, tiene todos los ingredientes de la mejor película de misterio o de una serie policíaca… Hoy, 27 de diciembre de 2012  se ha hecho un poco de justicia al general, a su importancia política, porque por fín se ha dispuesto una placa conmemorativa, en el lugar en el que ocurrió el magnicidio, en la calle del Turco de Madrid, la actual Marques de Cubas, junto al Congreso. "No olvidéis la sangre derramada por nuestras discordias políticas" reza dicha placa, que rubrica el escultor catalán Ramón Ferrán, y que ha sido inaugurada en un acto institucional con la asistencia del presidente del Congreso, Jesús Posada y de la alcaldesa de Madrid, Ana Botella, entre otras personalidades.

El acto que ha tenido lugar el 27 de diciembre de 2012, es un preludio de los que tendrán lugar en 2014, año en que se celebrará el bicentenario de su nacimiento. La bonita frase de su placa “No olvidéis la sangre derramada por nuestras discordias políticas”, que forma parte de uno de sus discursos en la cámara… fue en su día premonitoria, y hasta hace muy poco, su sangre derramada ha permanecido en el olvido, en el silencio más ingrato.

La primera cita ha sido en el Congreso de los Diputados donde se ha presentado un libro sobre los discursos parlamentarios del general Prim.

Mentiras, medias verdades y verdades

 

Muchos son los interrogantes en torno a la muerte de este político singular. Veamos algunos de ellos, en todas sus versiones…
  • Todo estaba dispuesto para la llegada a España del nuevo rey, Amadeo I. En el parlamento, el presidente del Consejo de Ministros y ministro de la Guerra, el general Juan Prim y Prats, de 56 años, capitán general de los Ejércitos, marqués de los Castillejos y conde de Reus, acababa de conseguir que se aprobaran las últimas propuestas relacionadas con la nueva Casa Real. Sólo le restaba preparar el viaje a Cartagena, al día siguiente, para recibir al monarca.
  • Prim falleció un 27 de diciembre de 1870 siendo nada menos que Presidente del Gobierno español, una gélida tarde en la que nevaba copiosamente en la capital española. Hoy se sabe que falleció ese mismo día, pese a que la versión oficial de la época asegurase que murió tres días después a consecuencia de los disparos recibidos, por culpa de una septicemia o infección generalizada, causada por el contacto de las heridas con el abrigo de piel de oso que llevaba.
  • El general Prim sufrió un atentado nada más salir del Congreso de los Diputados. Un carruaje, una berlina de color verde tirada por dos caballos, le iba a conducir hasta su residencia en el Palacio de Buenavista, a escasos 600 metros. Acompañaban al Presidente del Gobierno español su ayudante personal Nandín y el coronel Moya. Hechos que parecen probados.
  • A escasos 200 metros, dos vehículos cruzados les impedían continuar su camino, en la calle del Turco. El cochero se vio obligado a detenerse y cuando el coronel Moya se asomaba para ver lo que ocurría tres hombres armados dispararon a quemarropa y uno de ellos, con una escopeta de postas disparó a la cabeza del general. El cochero reanudó el camino hasta la residencia del general.
  • Según la versión oficial Prim subió las escaleras del palacio que habitaba, cuyo pasamanos dejó manchado de sangre… Otra versión asegura que no, que entre los dos acompañantes consiguieron subirle a su dormitorio, porque el general apenas podía moverse. Los de la primera versión aseguran que incluso Prim tranquilizó a su esposa, diciéndole que las heridas no revestían gravedad. Recibió 8 balazos y los médicos le sacaron 7 balas y se vieron obligados a amputarle la primera falange del dedo anular ante la gravedad de algunas de estas heridas.
  • El pasado mes de septiembre (2012) la Comisión Prim del Departamento de Criminología de la Universidad Camilo José Cela consiguió que el cadáver embalsamado de Prim fuese desenterrado y transportado para realizarle una autopsia y así determinar de una vez por todas las causas y el momento exacto de su muerte.
  • El estudio realizado determina que Prim falleció muy poco después de recibir los disparos y no 3 días más tarde como aseguró en su día el gobierno de Serrano. Y que el general tras los disparos fue incapaz de hablar y de moverse por sí mismo. Por tanto no es cierto que subiera por sus medios la escalera ni que tranquilizara a su esposa.
  • En el cadáver se han observado unas marcas en el cuello, que los forenses han determinado que coinciden con las de un estrangulamiento. Además, revisadas las heridas de los disparos, al parecer no eran mortales.
  • Nada más pasar el atentado, Prim recibió la visita del general Francisco Serrano Domínguez, que se presentó de inmediato en el palacio. Minutos después lo hacía almirante Juan Bautista Topete. Prim, Serrano y Topete habían encabezado la llamada Revolución Gloriosa, que terminó con el reinado de Isabel II.
  • Serrano era el regente de Isabel II, pero el poder real estaba en manos del general Prim. Y Topete era partidario de Montpensier. Dos enemigos acérrimos de Prim, el primero porque no tenía ningún poder real y el segundo, porque su candidatura al trono, a propuesta de Serrano y Topete, fue rechazada enérgicamente por Prim, que además propuso excluir del trono a todas las ramas de los Borbones. Así las cosas, los médicos tras curar las heridas de Prim, lo dejaron con Serrano y Topete. Tras el estudio llevado a cabo por la Universidad Camilo José Cela se cree que alguno de los visitantes, posiblemente, las manos negras de la conspiración, le estrangularon con ayuda de un cinturón.
  • La familia de Prim supo que había fallecido en el momento, pero no lo hicieron público para intentar dar con los asesinos o investigar los hechos. Pese a que no esté probado, a Serrano se le conoce como el instigador del asesinato. El otro posible instigador es el Duque de Montpensier. Se sabe que el republicano José Paúl y Angulo fue uno de los autores de los disparos, y que contó probablemente con la ayuda de Solís y Campuzano, ayudante precisamente del Duque de Montpensier, cuñado de Isabel II.
  • Los restos del general Prim se sometieron a un análisis anatómico-forense, el pasado mes de septiembre, en el Hospital Sant Joan de Reus. El ataúd, iba envuelto en la bandera de Reus, con una cinta con la bandera española hasta el centro sanitario. A las puertas del centro le esperaban con todos los honores el alcalde de Reus, Carles Pellicer; el delegado del Govern, Quim Nin; el comisario del Año Prim, Carles Tubella; y el rector de la URV, Francesc Xavier Grau, entre otras autoridades. El cuerpo llegaba en un ataúd de madera con otro sarcófago de plomo en su interior.
  • Se sabe que con motivo del bicentenario, en 2014, el cuerpo del general Prim se expondrá en Reus.

Juan Prim i Prat

 

General y político español nacido en Reus, el 12 de diciembre de 1814 y fallecido en Madrid, el 27 de diciembre de 1870. Participó en la Primera Guerra Carlista 1833-40). Perteneció al Partido Progresista y fue elegido diputado en 1841. Tras caer Espartero, en 1843, se le encargó la pacificación de Barcelona, en poder de la Junta. Diputado a Cortes en 1851 y 1853, participó en la guerra de Marruecos (1859-60) y dirigió el ejército expedicionario en la guerra de intervención de México. Entre 1865 y 1867 organizó cuatro pronunciamientos fallidos destinados a forzar la caída de la monarquía. Encabezó la revolución de 1868 y se hizo cargo del ministerio de la Guerra en el gobierno provisional. Jefe de Gobierno un año después, 1869, impulsó la creación de una monarquía constitucional y consiguió que las cortes proclamaran rey a Amadeo de Saboya (1870). Poco después fue asesinado en la madrileña calle del Turco.


Saber más:


  • ¿Qué sabemos de su familia? El general Juan Prim se casó en París con Francisca Agüero y González (21 de mayo de 1821 – 12 de febrero de 1889), hija de un conocido banquero mexicano de la época, el 3 de mayo de 1856. Tuvieron dos hijos:
    • Juan Prim y Agüero (1858–1930), militar que llegó al grado de general de brigada, y que heredaría de su padre el marquesado de los Castillejos (convertido en Ducado por Amadeo I en conmemoración por los servicios prestados por el general Prim).
    • Isabel Prim y Agüero (1862–1927), que heredaría el título de Duquesa de Prim, creado por Amadeo I para la viuda del general (estableciendo que quien lo heredase sería su hija), estuvo casada con Fernando de Heredia.
  • Existe una vivienda del general, el Castillo de Prim situado en el término municipal de Retuerta del Bullaque (en el Parque de Cabañeros). Esta edificación es del siglo XIX, en estilo historicista en ladrillo, como una casa-palacio, con características de fortaleza. Fue levantado por este célebre general y hoy está convertido en residencia de una finca particular. Sus propietarios llevan años invirtiendo en objetos y pertenencias del general Prim, por lo que han sabido hacerse con la colección particular del general más significativa del país. Los descendientes del general se han ido desprendiendo poco a poco de piezas que recibieron por herencia y los actuales propietarios del castillo, con esfuerzo y una inversión importante, se han hecho con un importante legado, que posiblemente pasará, no faltando mucho, a formar parte de un merecido museo.
  • Cena homenaje: En www.nutriguia.com asistimos el pasado 20 de abril de 2010 a una singular cena en honor al general Prim, en la que Pau Roca, secretario general de la Federación Española del Vino cuidó al máximo todos los detalles. Una velada irrepetible conducida por Miguel Ángel Almodóvar, en la que pudimos saludar y conversar con Ramón Tamames y hasta con el mismísimo "Aguila Roja". Puedes comprobarlo: